Ictus, derrame cerebral, embolia, trombosis y accidente cerebrovascular son los términos que se utilizan para indicar un problema vascular en una zona del cerebro de forma súbita. La falta de sangre y oxígeno puede provocar la muerte de las células cerebrales (neuronas), causando un daño permanente en el cerebro. Dependiendo del grado y duración de la disminución del flujo de sangre y de la zona del cerebro afectada, las consecuencias serán más o menos graves.

El ictus es la segunda causa de muerte en España, la primera en la mujer y la primera causa de invalidez en la población adulta. También constituye una de las principales causas de demencia. Una de cada 6 personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida, de las cuales el 50% quedarán con secuelas discapacitantes o fallecerán.

causascausasCAUSAS

Hay dos tipos de enfermedades vasculares del cerebro:

  • Ictus isquémico o infarto cerebral: originado por la obstrucción de un vaso, debida a dos causas principales: la arterioesclerosis y las embolias de origen cardiaco. La arterioesclerosis favorece la formación de trombos en la pared de los vasos. Las embolias de origen cardiaco se producen cuando el corazón presenta alteraciones en sus válvulas o trastornos del ritmo cardiaco (arritmias), que facilitan la formación de coágulos en el corazón, que pueden llegar hasta el cerebro. El ictus isquémico representa el 85% de los ictus.
  • Ictus hemorrágico o hemorragia cerebral: se produce por la rotura de una arteria. Constituye el 15% de los casos de ictus.

Factores de riesgo:

  • Hipertensión arterial: es el factor de riesgo más importante, se calcula que multiplica por 5 el riesgo de ictus.
  • Colesterol elevado
  • Diabetes mellitus
  • Tabaco
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Enfermedades cardiacas: como algunas arritmias (fibrilación auricular) y alteraciones en las válvulas cardiacas.
  • Obesidad
  • Sedentarismo
sintomassintomasSíntomas

Cada zona del cerebro controla una función diferente, por eso los síntomas variarán dependiendo del área afectada. Debemos sospechar un ictus cuando de forma súbita aparecen los siguientes síntomas:

  • Pérdida de sensibilidad o de fuerza en un lado del cuerpo
  • Dificultad para hablar o para comprender
  • Pérdida de visión en uno o los dos ojos o visión doble
  • Inestabilidad y dificultad para caminar
  • Dolor de cabeza súbito, muy intenso y distinto a dolores previos
DiagnosticoDiagnosticoDiagnóstico

Las pruebas de neuroimagen nos permiten diferenciar un infarto de una hemorragia cerebral. Para ello se utilizan la tomografía computarizada (TC craneal) o la resonancia magnética (RM craneal), con las que se podrá visualizar donde se localiza el problema y el angioTC o la angioRM, que nos ofrecen una imagen detallada de los vasos sanguíneos.

Una vez confirmado que se trata de un ictus se realizarán diversas pruebas (análisis de sangre, estudio cardiológico, eco-Doppler de troncos supraaórticos) para buscar la causa.

tratamientostratamientosTratamiento

Prevención

Como en otras enfermedades el mejor tratamiento empieza por la prevención. El 80% de los casos de ictus se puedenevitar controlando los factores de riesgo vascular, conlos siguientes hábitos de vida:

  • Abandono del consumo de tabaco.
  • Evitar la ingesta elevada de alcohol.
  • Alimentación saludable, con dieta rica en frutas, verduras y baja en grasas saturadas.
  • Realizar actividad física regular (ej. andar o nadar con una intensidad moderada 30 minutos al día).
  • Hacer controles regulares de la tensión arterial, el ritmo cardiaco, la glucosa y el colesterol.
  • Tomar de forma adecuada la medicación indicada por su médico para el control de los factores de riesgo vascular.



Tratamientos

El tratamiento del ictus isquémico tiene dos fases, una primera dirigida a abrir el vaso que se ha obstruido para restablecer la circulación en el cerebro (tratamiento revascularizador) y otra segunda que tiene como objetivo prevenir que se vuelve a producir un nuevo ictus (prevención secundaria).

Tratamiento para el Ictus Isquémico

Tratamiento revascularizador:

Sólo se puede administrar en las primeras horas del ictus.

    • Trombolisis endovenosa: consiste en la administración a través de una vena, de un fármaco (activador tisular del plasminógeno)que disuelve el trombo.
    • Trombectomía mecánica: se utiliza cuando la trombolisis endovenosa no ha dado resultado y/o existe una oclusión de las arterias más grandes del cerebro. El procedimiento consiste en introducir un catéter a través de una arteria de la ingle, que será guiado con la asistencia de rayos X hasta el vaso ocluido, para extraer el trombo.
Tratamientos de prevención secundaria:

Se utilizan fármacos para evitar la formación de nuevos trombos(antiagregantes o anticoagulantes) y para controlar los factores de riesgo vascular (antihipertensivos, antidiabéticos y fármacos para la hipercolesterolemia).

Tratamiento para el Ictus Hemorrágico

El tratamiento dependerá de la localización de la hemorragia. Si se trata de una hemorragia subaracnoidea secundaria a la rotura de un aneurisma, se realizará un cateterismo a través de la arteria femoral, para llegar hasta el punto de la rotura arterial y proceder a su sellado, con diferentes técnicas, como la utilización de alambres (coils). Cuando no se pueda tratar por esta vía, se excluirá el aneurisma mediante cirugía.

En aquellos casos en los que la hemorragia está dentro del cerebro, se individualizará la indicación de intervención quirúrgica para evacuar el hematoma.

La Rehabilitación

Después de un ictus un tercio de las personas tiene una recuperación satisfactoria, otro tercio tendrá secuelas graves y el otro tercio de los ictus son fatales.

Las secuelas tras un ictus son muy variadas e incluyen problemas de movilidad, alteración del habla, de la visión o de capacidad para tragar, alteraciones del ánimo y deterioro cognitivo.

La rehabilitación tras el ictus va dirigida a conseguir que la persona alcance la máxima independencia e integración en su entorno familiar, social y laboral. Se iniciará lo antes posible durante el ingreso hospitalario, dado que el inicio precoz se asocia a mejores resultados. Es un tratamiento intensivo, llevado a cabo por un equipo multidisciplinar, que incluye médicos, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos y trabajadores sociales.

La mayor parte de la recuperación ocurre en los primeros tres meses tras el ictus. No obstante, puede continuar aunque de forma más lenta, hasta al menos un año.

Especialidades:
  • Neurología