El Síndrome Premenstrual (SPM) y su variante más grave, el Trastorno Disfórico Premenstrual, constituyen una entidad clínica mal definida que agrupa gran variedad de síntomas físicos y/o psíquicos que aparecen de forma repetitiva entre la ovulación y la regla y que suelen remitir al inicio de la menstruación.
La severidad y la frecuencia de aparición son muy variables, y frecuentemente interfieren en la vida de la mujer.

Los síntomas premenstruales afectan en algún grado al 75-80% de las mujeres, pero sólo en un 3-8% de los casos la sintomatología es muy severa. Estos síntomas pueden variar de un mes a otro en la misma mujer debido a cambios en el patrón menstrual y al estrés; también pueden aparecer a cualquier edad, aunque la mayoría de mujeres suelen buscar ayuda en la década de los 30 años, teniendo su pico máximo en la década de los 40 desapareciendo en la mayoría de casos con la menopausia.

En el Trastorno Disfórico Premenstrual (2% de las pacientes con SPM) predominan los síntomas afectivos, que interfieren de manera severa con el desempeño de las funciones sociales, familiares y laborales de las mujeres; este trastorno ha sido catalogado como enfermedad mental y precisa atención, cuidados y tratamiento.

CausasCausasCAUSAS

Parece que la progesterona y su equilibrio con los estrógenos en la segunda fase del ciclo y su relación con los neurotransmisores a nivel central (sobre todo serotonina) podría ser el origen del mismo aunque se desconoce por qué ocurre solo en determinadas mujeres. El SPM parece ser una respuesta anómala a los cambios hormonales normales que ocurren después de la ovulación.

También se sabe que algunas de las manifestaciones a nivel sistémico se deben a una disregulación de los canales del calcio.

Entre los factores predisponentes destaca un componente genético (variaciones en el gen ESR1 y en el Receptor alfa de estrógenos), aunque influyen múltiples factores como los ambientales, hormonales, neuronales, estrés (trastornos de ansiedad), tabaco, rasgos de personalidad, hereditarios, nutricionales…

SintomasSintomasSÍNTOMAS

Los síntomas suelen comenzar entre cinco y siete días antes de la menstruación, desapareciendo al comienzo de la misma.
Se han descrito más de 150-200 síntomas:
a) Síntomas somáticos: mastodinia (dolor mamario), distensión abdominal, aumento de peso, edemas, acné, piel grasa, cabello más graso o seco, hirsutismo, fatiga extrema, cefalea, dolor articular y muscular, insomnio, alteración de la líbido, náuseas, diarrea, palpitaciones, mareos, vértigos, temblores…

b) Síntomas afectivos: cambios de humor, depresión, ataques de ira, irritabilidad, ansiedad/tensión, sentimiento de falta de control, trastornos del sueño, cambios en el apetito, peor concentración, disminución del interés, retraimiento social...

Los síntomas son muy variables entre cada mujer, sin embargo los síntomas de una misma mujer suelen ser bastante reproducibles cada mes. Una mujer con muchos síntomas afectivos tiene mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo en algún momento de su vida.

DiagnosticoDiagnosticoDIAGNÓSTICO

Ante la sospecha de una paciente con Síndrome Premenstrual, la evaluación deberá incluir una historia clínica completa centrada en la historia menstrual y su relación con los síntomas, la gravedad, el impacto en la calidad de vida y el uso de medicamentos y tratamientos hormonales concomitantes. Además, se incluirá un examen físico y pruebas complementarias que deben ser normales para poder descartar otras patologías que puedan tener síntomas parecidos (como la patología tiroidea).

Para el diagnóstico debe descartarse la exacerbación de otras enfermedades psiquiátricas subyacentes, así como la sintomatología relacionada con la transición a la menopausia, trastornos del tiroides y trastornos del estado de ánimo (trastorno depresivo o trastornos de ansiedad).

Se deberá realizar un seguimiento de los síntomas al menos durante dos ciclos menstruales y comprobar el patrón de los síntomas, siendo un requisito diagnóstico fundamental que existan días libres de síntomas tras la menstruación.

La intensidad de los síntomas varía desde leve a francamente incapacitante.

TratamientoTratamientoTRATAMIENTO

Puesto que el mecanismo causante no está del todo aclarado, el objetivo del tratamiento es el alivio de los síntomas.

Si la sintomatología es leve se recomiendan medidas respecto al estilo de vida (ejercicio regular y reducción de estrés) que aunque no han demostrado su eficacia, sí hay evidencia de su beneficio.

Parece que alimentación con alto contenido en Vit B6 (procedente de la dieta no de suplementación) se asocia con menor SPM.

El suplementosdietético que sí ha demostrado ser superior a placebo es el calcio (1200mg/día).

Existen muchos tratamientos alternativos sin estudios o sin clara evidencia científica: vit E, Magnesio, agnus castum, aceite de onagra, ginkgo biloba, homeopatía…

En casos de sintomatología moderada/grave y siempre bajo supervisión y prescripción médica, está indicado el tratamiento farmacológico tras descartar patologías subyacentes (depresión, trastorno de ansiedad o patología tiriodea). Como terapia de primera línea se recomiendan los antidepresivos: los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (fluoxetina, sertralina, paroxetina). Se debe esperar varios ciclos para confirmar su eficacia. La terapia puede ser continua o intermitente entre la ovulación y la regla. Como fármacos de segunda línea se encuentran los anticonceptivos orales en pauta continua (es decir, sin semana de descanso para inhibir la menstruación), ansiolíticos a dosis bajas y como último recurso la cirugía (doble ovariectomía).

Especialidades:
  • Ginecología y Obstetricia