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INFORMACIÓN

La UHTA del Hospital Ruber Internacional está dirigida por el Dr. Delgado Lillo. Es una Unidad multidisciplinar en colaboración con Medicina Interna, Cardiología, Radiología convencional y Radiología vascular intervencionista, Medicina Nuclear, Endocrinología, Neurología, Ginecología y Obstetricia.

De una forma protocolizada se realiza el estudio de los pacientes con HTA buscando el diagnóstico etiológico, evaluando el daño producido y los factores de riesgo cardiovascular asociados para aplicar el tratamiento más adecuado.

Se realiza con los más modernos medios diagnósticos y terapéuticos, incluyendo todas las técnicas de radiología intervencionista, habiendo incorporado recientemente la denervación de las arterias renales por radiofrecuencia.

 

¿QUÉ TRATAMOS?

Hipertensión Arterial

hipertensionLa hipertensión arterial (HTA) se define como la elevación de las cifras de presión arterial por encima de 140/90 mmHg, medida correctamente.

Se estima que más del 35% de la población adulta española es hipertensa, siendo el 40% en edades intermedias y el 60% entre la población de edad superior a 65 años.  De éstos, solo el 65% son conocidos y tan solo el 25% está debidamente diagnosticado y controlado. De aquí se deduce que hay un gran número de personas con alto riesgo de padecer la tremendas consecuencias de la HTA.

La HTA va a actuar sobre lar arterias y los órganos con mayor vascularización como son el corazón, sistema nervioso central y los riñones.

Teniendo en cuenta que las muertes ó incapacidades que se producen por la afectación vascular de éstos órganos están a la cabeza en las estadísticas de los países desarrollados, no cabe duda que la lucha contra la HTA está más que justificada.

Actualmente la clasificación de la HTA es la siguiente:

CLASIFICACION DE LA HTA
ESH – ESC 2007
Sistólica (mmHg) Diastólica (mmHg)
Optima <120 y <80
Normal 120-129 y/o 80-84
Normal Alta 130-139 y/o 85-89
Hipertensión GRADO 1 140-159 y/o 90-99
Hipertensión GRADO 2 160-179 y/o 100-109
Hipertensión GRADO 3 ≥180 y/o ≥110

 

¿Cómo daña la Hipertensión Arterial?

El aumento de la presión dentro de las arterias afecta a sus paredes produciendo  “endurecimiento”,  facilitando la arteriosclerosis, dilataciones y favoreciendo la formación de trombos. Como consecuencia de ello se produce afectación de los órganos que reciben mayor flujo sanguíneo: el corazón, sistema nervioso central y riñones.

El corazón se afecta de dos formas: por daño de las arterias que lo alimentan (arterias coronarias) y por engrosamiento y crecimiento del ventrículo izquierdo, que tiene que desarrollarse para vencer las resistencias de las arterias periféricas que están aumentadas. Cuando se superan los límites, aparecen la cardiopatía isquémica con los infartos, arritmias e insuficiencia cardiaca, causando la gran cantidad de muertes que se producen anualmente.

El daño sobre el sistema nervioso central más importante es el relacionado con los grandes vasos que lo irrigan. Son los llamados accidentes cerebro-vasculares agudos (ACVA). Cuando se produce una rotura tenemos hemorragia cerebral (20% de los casos) y la falta de riego  por un trombo (isquemia) provoca los llamados infartos cerebrales (80%). Las consecuencias van desde lesiones vasculares transitorias (accidentes isquémicos transitorios AIT) sin secuelas neurológicas, hasta el fallecimiento, pasando por las grande lesiones neurológicas incapacitantes e irreversibles, que conllevan un inmenso coste social y económico. Por otra parte, en el sistema nervioso central aparece otro tipo de lesión que se produce cuando los pequeños vasos que los irrigan están sometidos a mucha presión durante mucho tiempo. Entonces aparecen los cuadros de demencia progresiva de origen vascular.

La afectación renal por la HTA comienza por pequeños fallos en alguna de las muchas funciones del riñón (retención de acido úrico, por ejemplo) hasta la denominada “nefroangiosclerosis” ó fase de esclerosis renal, que lleva al paciente a necesitar tratamiento de diálisis y trasplante renal. En España hay más de 1500 personas en tratamiento con diálisis por falta de diagnóstico y control de la Tensión Arterial, que se ha convertido en la segunda causa de insuficiencia renal crónica avanzada, después de la Diabetes Mellitus, y es una causa que se puede evitar en gran parte.

De lo anteriormente expuesto, y teniendo en cuanta que las muertes de origen vascular están a la cabeza de la mortalidad en los países desarrollados, no cabe duda que la lucha contra la HIPERTENSIÓN ARTERIAL está más que justificada.

¿Qué cifras de Hipertensión Arterial debemos seguir?

La cifras de TA, medidas adecuadamente, en pacientes sin otros factores de riesgo es de 135/85. La medida de 140/90 no es aceptable para el control de un paciente hipertenso.

Hay otras situaciones a las que hay que aplicar diferentes cifras, como son la Diabetes Mellitus, insuficiencia renal ó alto riesgo coronario, no deben pasar de 130/80.

¿Cómo se mide la Tensión Arterial?

La Tensión Arterial se mide mediante el esfingomanómetro, que consiste en un instrumento que dispone de un brazalete ó “manguito” que oprime el brazo con un mecanismo neumático unido a un manómetro que nos va a indicar la presión en milímetros de mercurio (mmHg).

Hay dos métodos:

  • Sistema acústico de Korotkoff
  • Sistema oscilométrico

El primero precisa del uso de un fonendoscopio, ó bien un micrófono, que nos va a permitir oír los latidos. Cuando comienzan, mientras se desciende la presión de inflado, obtendremos las tensión arterial sistólica (ó máxima) y cuando desaparecen los latidos tendremos la tensión arterial diastólica (ó mínima). Pueden ser de columna de mercurio, pero la normativa actual prohíbe su uso.

El método oscilométrico va a detectar los cambios en las vibraciones que producen los tonos cardiacos cuando se comprimen las arterias de brazo. Es el método utilizado en los esfingomanómetro automáticos.

Es importante que el manguito que se ajusta al brazo sea de las medidas adecuadas a cada paciente. Los esfingomanómetro de muñeca pueden ser útiles en personas jóvenes no obesas.

Formas de medir la Tensión Arterial

La forma más frecuente de controlar la TA es en la consulta del médico. Con frecuencia esta visita genera un componente emocional  en el paciente que hace que la tensión sea algo más alta de lo normal,  y a veces llega a producirse una falsa hipertensión, que es la llamada “hipertensión de bata blanca”. En estos casos  tenemos que recurrir a  la automedida de la presión arterial (AMPA)  con tomas domiciliarias en condiciones adecuadas para llegar a un correcto diagnóstico de la HTA.

La medida debe realizarse con el manguito adecuado, debe hacerse sin prisa. Nunca se hará la medida recién despertado ni recién comido, mejor a las 2-3 horas. Debe estar unos diez minutos sentado y tranquilo. Sin fumar (por supuesto) ni tomar bebidas estimulantes como el café. Realizará una primera toma y transcurridos 3 minutos, aproximadamente, realizará una segunda toma, que es la que nos valdrá para el control.

En ocasiones tendremos situaciones en las que hay dudas respecto a las cifras tensionales  ó dificultades para el ajuste de la medicación, entonces recurriremos a la Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial (MAPA) también llamado “Holter de Tensión Arterial”.

Consiste en una manguito que se sujeta durante 24 horas al brazo, unido a una grabadora y a un sistema de inflado automático portátil, que nos permite hacer una programación de tomas a lo largo de todo el día y la noche. Nos dará información de las cifras de TA del paciente en situaciones de reposo y actividad, despierto y dormido, que nos proporcionará una completísima información para el  diagnóstico y tratamiento.

 

Hipertensión Arterial Refractaria (HTAR)

Se denomina así a la HTA que no se controla tras haber aplicado el correcto tratamiento médico con tres fármacos de los distintos grupos terapéuticos, incluido diuréticos, a dosis máximas ó dosis máximas  toleradas por el paciente.

Las causas mas frecuentes de HTAR son:

  • Edad avanzada
  • Obesidad
  • Excesiva ingesta de sal
  • Insuficiencia renal crónica
  • Diabetes Mellitus
  • Apnea obstructiva del sueño

Todas ellas relacionadas con un aumento de la actividad del sistema nervioso simpático.

Desde el punto de vista del riesgo cardiovascular sabemos que la reducción de 2 mmHg disminuye un 10% el riesgo de fallecimiento por un ACVA y un 7% el riesgo de fallecimiento por cardiopatía isquémica. Es por esto por lo que los pacientes con HTAR deben ser objetivo de la Unidad de Hipertensión Arterial como pacientes que están en situación de alto riesgo.

023 Hipertension Arterial

EQUIPO MÉDICO

Dr. Delgado Lillo, Ramón Jefe de equipo
Más información

DrLillo
  • Estudió la licenciatura de medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Realizó el Internado Rotatorio y la Residencia en la especialidad de Nefrología en el Hospital Clínica San Cecilio de Granada, obteniendo el título de Especialista en Nefrología por la Universidad de Granada.
  • Médico adjunto en el Servicio de Nefrología del H. San Cecilio de Granada hasta finales de 1982 que regresa a Madrid contratado en la Clínica Ruber para organizar el Servicio de Nefrología y Unidad de Hipertensión Arterial, con categoría de Jefe de Servicio desde 1994, siendo además el Coordinador de Trasplantes de la Clínica.
  • Desde 1984 colabora en el Hospital Ruber Internacional, siendo responsable de la Unidad de Nefrología y  la Unidad de Hipertensión Arterial.
  • Desde 2010 es Jefe del Servicio de Nefrología de Hospital Universitario Quirón Madrid, coordinando y desarrollando la actividad de la nefrología clínica en consulta y hospitalización.
  • Es Profesor Asociado de la Universidad Europea de Madrid de la asignatura de Nefrología.
  • Tiene más de cincuenta publicaciones en revistas especializadas ó comunicaciones a congresos nacionales e internacionales, así como capítulos de libros de la especialidad.
  • En 2002 fue nombrado miembro del Comité de Expertos en Nefrología de la Comunidad de Madrid y posteriormente fue miembro del Comité del Registro de Enfermos Renales (REMER) de la Comunidad de Madrid.
  • Es socio fundador de la Sociedad Madrileña de Nefrología, de la que fue tesorero en de su Junta Directiva durante ocho años. Miembro de la Sociedad Española de Nefrología, Sociedad Española de Diálisis y Trasplante, Sociedad Española de Hipertensión, Sociedad Europea de Diálisis y Trasplante, American Society of Nephrology, National Kidney Foundation y American Society of Hypertension.

 

CARTERA DE SERVICIOS

Tratamiento de la HTA refractaria con denervación renal mediante radiofrecuencia

Es una nueva técnica para el tratamiento de la HTAR, es decir, pacientes que no están controlados con tres fármacos a dosis adecuadas ó a dosis máximas toleradas, lo que les hace estar en alto riesgo cardiovascular.

El sistema nervioso simpático interviene de forma importante en el desarrollo de la hipertensión arterial. Su bloqueo se puede hacer con medicación específica (mediante bloqueantes del sistema nervioso simpático) pero son mal tolerados y con muchos efectos secundarios, lo que disminuye el cumplimiento terapéutico. La técnica de denervación con radiofrecuencia anula el estímulo del sistema nervioso simpático, a nivel renal únicamente, por bloqueo de las terminaciones nerviosas simpáticas que circulan por la periferia de las arterias renales.

Es una técnica mínimamente invasiva que se hace con el mismo sistema de abordaje de las arterias renales que para las arteriografías.  En nuestro equipo la realiza el Dr. Zubicoa Ezpeleta, radiólogo vascular intervencionista de gran experiencia.

Se realiza bajo sedación y de forma ambulatoria, es decir, el paciente, después del tratamiento, pasa unas horas en el Hospital de Día y se va de alta por la tarde.

Mediante una punción percutánea de la arteria femoral, se introduce un catéter hasta las arterias renales. Posteriormente se introduce el catéter Symplicity hasta el extremo distal de ambas arterias renales y se realiza una emisión de radiofrecuencia de baja intensidad (hasta 8 watios) durante dos minutos en cada zona a tratar, sin sobrepasar una temperatura de 60°. Este proceso se repite unas cinco veces a lo largo de cada arteria renal y en toda la circunferencia.

Es un tratamiento adecuado para determinados pacientes que deben ser previamente estudiados y seleccionados. Los resultados son muy buenos con datos publicados a dos años, en los que se ha controlado la TA en un 84% de los pacientes tratados. En los trabajos publicados con grandes series de pacientes, no ha habido complicaciones relacionadas con la técnica, solamente leves incidencia resueltas inmediatamente en relación con la punción. Por otra parte, no se han producido efectos secundarios negativos por el tratamiento.