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INFORMACIÓN

Drs_aroca_y_larrayaLa Unidad de Cardiología y Cirugía Cardíaca Pediátrica y de las Cardiopatías Congénitas del Adulto está constituida por el servicio de Cardiología Pediátrica y el de Cirugía Cardíaca Infantil.

El Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Ruber Internacional lo dirige el Dr. F. Gutiérrez-Larraya. La asistencia para Urgencias está disponible de forma localizada durante las 24h del día todos los días del año y las Consultas Programadas se atienden los lunes y los miércoles  por la tarde. Atiende todos los problemas cardiológicos, congénitos o no, de los niños desde su época prenatal hasta los 14 años. El Hospital dispone desde la tecnología diagnóstica y terapéutica más básica a la más actualizada: electrocardiografía, ecocardiografía (bidimensional, tridimensional, color…), prueba de esfuerzo, Holter ECG y TA, cateterismo diagnóstico y terapéutico (laboratorio digital), electrofisiología, TC multicorte, resonancia magnética, quirófano de cirugía cardíaca, además de un magnífico laboratorio de análisis clínicos.

La estructura del Hospital y la calificación de su personal garantiza la excelencia y eficacia de la atención médica a los pacientes y con un compromiso con la docencia, investigación y formación continuada, realizando sesiones clínicas, participando en Congresos, Reuniones y Simposios nacionales e internacionales y promoviendo la publicación médica de calidad.

¿QUÉ TRATAMOS?

Cardiología Clínica

soplosNo se trata de una enfermedad, sino de un tipo de ruido audible en la auscultación. El corazón, en sus ciclos, produce ruidos, los más aparatosos, y por ello más fáciles de escuchar/auscultar, son los generados por las válvulas en sus movimientos. La sangre en su movimiento genera sonido pero este sonido se va amortiguando en intensidad desde el corazón al tener que atravesar muchas capas para ser oído desde el exterior: el propio músculo cardíaco y sus envolturas, la grasa visceral, la interposición de los pulmones, las estructuras óseas (esternón, costillas), músculos, tejido mamario, grasa, piel. Cuando a pesar de todas estas capas oímos mediante auscultación al auscultar el corazón el movimiento de la sangre le llamamos “soplo” porque realmente recuerda a un soplido. Afortunadamente, en los niños, representa el propio sonido normal en la mayoría de las ocasiones ya que, lógicamente tienen menor espesor de las capas, descritas más arriba, que filtran el normal sonido. Ciertas circunstancias, también normales (fiebre, el ejercicio, el estrés…), van a producir un latido normal más vigoroso facilitando su percepción; de hecho la mayoría de los niños remitidos a un cardiólogo por un soplo, este ha sido percibido en una de esas circunstancias. Los soplos se califican de acuerdo a la intensidad, y no a la gravedad, con que se perciben en seis grados, los menos intensos son grado I, los más intensos son grado VI. Los soplos en personas normales se conocen con varios nombres, indistintos: soplos funcionales, inocentes…, son de baja intensidad y no se acompañan de otros signos ni síntomas.

Las enfermedades cardíacas, la inmensa mayoría de las lesiones congénitas y muchas de las adquiridas generan soplos, cuyas características son diferentes a las de los soplos funcionales. Las lesiones no solo se diagnostican por el soplo, sino por más datos de la auscultación, de la exploración médica y de los síntomas de los pacientes.

Aunque la auscultación y el resto de exploración por médicos experimentados suele catalogar correctamente los soplos, es habitual realizar alguna exploración complementaria (electrocardiogramas, radiografías, ecocardiogramas).

Cardiología Fetal

card_fetalDurante la gestación se va formando el aparato cardiovascular, en los primeros dos meses a base de crecimiento de tabiques, pliegues… y a partir de los dos meses es el propio flujo cardíaco el que determina el desarrollo y crecimiento del corazón y grandes arterias y venas. En la vida fetal pueden aparecer problemas congénitos y no congénitos que están en un contexto más general como ciertas enfermedades maternas como la Diabetes Mellitus mal controlada. Congénito y hereditario no son sinónimos y, de hecho, la mayoría de las malformaciones congénitas no han sido heredadas de los progenitores.

La forma de funcionar del sistema cardiovascular en la vida embrionaria (los dos primeros meses de la gestación) y fetal (el resto) no tiene nada que ver con la postnatal, de hecho, la transición entre el modelo fetal y el “adulto” no se completa hasta pasados dos meses después del nacimiento. Durante la gestación la sangre oxigenada y con nutrientes llega al embrión/feto, desde la madre previo filtro placentario, a través de una vena y no una arteria. Gracias a un complicado sistema la circulación embrionaria y fetal prioriza la nutrición y oxigenación primero cerebral y luego la propia cardíaca.

La mayoría de las malformaciones se producen por motivos desconocidos aunque las más severas pueden estar en el contexto de algún síndrome conocido. La mayoría de las exploraciones analíticas y ecográficas realizadas por los obstetras se dirigen a identificarlos.

La ecocardiografía fetal es un método que mediante la utilización de diferentes variedades de ultrasonidos permite identificar lesiones e intenta cualificar la repercusión de estas o de situaciones fetales generales con repercusión cardiovascular fetal. No es un método perfecto y ello significa que no puede diagnosticar con total seguridad y fiabilidad todas las lesiones y su repercusión. Ello es debido a múltiples motivos inherentes tanto a las limitaciones tecnológicas (a pesar de su vertiginoso avance) como maternas ( la presencia de vello, la cantidad de grasa, las características personales de los tejidos pueden dificultar las exploraciones y fetales (su tamaño, la posición dentro del útero, la interposición de brazos, piernas, placenta…) y del grado de experiencia del médico. Los hallazgos tienen que interpretarse en patrón de circulación fetal.

Aunque la exploración puede realizarse casi en cualquier momento del embarazo (las realizadas en el primer trimestre deben realizarse por vía transvaginal dado el pequeño tamaño del embrión/feto) y las del final del embarazo son más difíciles por la posición del feto y la interposición de brazos, piernas y el grado de calcificación de las costillas. El momento más adecuado para la exploración cardíaca es hacia la mitad del segundo trimestre.

Estas exploraciones se hacen, como se ha dicho más arriba, mediante ecocardiografía y el médico que habitualmente las realiza es un obstetra experto en fisiopatología fetal, aunque en algunas ocasiones también pueda ser un médico radiólogo. Tras este primer filtro, si se observa alguna anomalía, o simplemente una dificultad en la exploración que no deja satisfecho al médico, se refiere la gestante a un cardiólogo pediátrico experto en cardiología fetal. El hallazgo de una malformación cardíaca o una complicación cardiovascular fetal de una situación general más complicada permite informar y aconsejar a la familia y permite preparar el parto (momento, lugar, tipo de parto) y la asistencia inmediata al recién nacido para minimizar la posibilidad de complicaciones e implica una labor muy sincronizada de equipo (obstetras, neonatólogos, anestesistas y cardiólogos). Un diagnóstico en vida fetal precisa una confirmación e investigación postnatal minuciosa, disponiendo ahora de muchas más técnicas (ecocardiografías, analíticas, radiografías, electrocardiogramas, resonancias magnéticas, TAC….) que facilitan un diagnóstico preciso que ahora sí permite establecer un pronóstico concreto.

Afortunadamente en la mayoría de los casos de gestantes remitidas a exploración cardiológica fetal o no se encuentra ningún problema o este resulta banal. En la actualidad, aunque existen situaciones muy concretas en las que es posible realizar una intervención fetal, en la mayoría de los casos estas no son aconsejables por el riesgo que dichas técnicas conllevan para la vida fetal y para el bienestar materno.

Cardiología Intervencionista

A medical team performing an operationEl impresionante desarrollo tecnológico actual permite abordar cardiopatías que antes no tenía tratamiento. Muchas de estas cardiopatías tienen como elemento único o resulta sustancial para su complejidad, la existencia de obstrucciones o comunicaciones perjudiciales. Hasta hace una década muchas enfermedades solo podían ser diagnosticadas mediante técnicas invasivas, como es el propio cateterismo; hoy en día la mayoría de estos tienen una finalidad terapéutica.

La cardiología intervencionista permite tratar estas lesiones mediante un abordaje no quirúrgico. Mediante punción de una o más arterias o venas no centrales del cuerpo, preferentemente de la región inguinal (ya que se encuentran fuera de la cavidad torácica y abdominal), básicamente con la misma técnica con la que se realizan las extracciones de sangre se avanzan delgados tubos de plástico (catéteres) que sirven para analizar, actuar en ciertos puntos (perforar, dilatar, administrar medicaciones, liberar dispositivos). Estos catéteres los introduce el cardiólogo quién mediante delicados movimientos “navega” a través del torrente circulatorio hasta los puntos de interés. El control del camino que recorre lo facilita la información que el propio catéter suministra y su visualización en una pantalla de fluoroscopía; por ello, en la inmensa mayoría de los casos se utilizan dosis bajas de rayos X. En ciertas ocasiones se complementa la información utilizando ultrasonidos (ecografía) utilizando sondas que los emiten desde varias localizaciones posibles (a través del esófago, endovascular, transtorácico). La complejidad anatómica tridimensional del aparato cardiovascular y la inmensa variedad de lesiones (en situación, extensión y gravedad) obliga a utilizar diversos elementos de ayuda (guías) y una gran variedad de catéteres. Existen multitud de dispositivos específicamente diseñados para tratar las lesiones: “stents” (mallas fabricadas a partir de aleaciones de metales inertes, recubiertos o no de fármacos), dispositivos para ocluir comunicaciones, tapones de distintos tipos (coils, balones, partículas), balones de distintos tamaños, longitudes, formas y constitución.

Aunque en los adultos puede utilizarse sedación y anestesia local, en los niños se utiliza anestesia general y una estancia en el hospital de, al menos, la noche de ese mismo día. En cada uno de los casos el cardiólogo establece e informa a la familia de las horas de ayuno previas, qué hacer con la medicación si la tuviera y que previsiones se deben tener tras el alta.

Hoy en día las posibilidades de complicaciones son bajas y están en relación con la edad del paciente, las condiciones en las que se encuentre y el tipo de cateterismo que haya que realizar.

Catálogo.

La lista propuesta debe considerarse orientativa, ya que los continuos avances técnicos y el análisis de los resultados de lo establecido, puede modificar este catálogo.

Cierres.

  • Cierto tipo de Comunicaciones interauriculares.
  • Cierto tipo de Comunicaciones interventriculares.
  • Cierre de comunicaciones interarteriales (ductus arterioso).
  • Oclusión de fístulas a distintos niveles intra y extracardíacos.

Apertura.

  • Válvulas cardíacas ocluidas de forma congénita o adquirida.
  • Arterias y venas ocluidas.
  • Conductos quirúrgicos ocluidos.

Tratamiento quirúrgico de las cardiopatías congénitas desde el nacimiento hasta la edad adulta. Distintos ejemplos

a) Reparación en período neonatal, la trasposición de grandes arterias (TGA):

tratamiento_quirurgico_a2_peq tratamiento_quirurgico_a3_peqSupone el 8% de todas las CC. La D-TGA con septo interventricular íntegro es una discordancia ventrículo arterial. El ventrículo derecho con la sangre venosa de retorno de todo el cuerpo se relaciona con la aorta, en posición anterior; el ventrículo izquierdo con la sangre de retorno venoso pulmonar oxigenada, la vuelve a enviar al pulmón por la arteria pulmonar.Esto condiciona grave cianosis desde el nacimiento con rápida aparición de acidosis metabólica y shock. Sin tratamiento quirúrgico, más del 80% de los pacientes han fallecido antes de cumplir un año.

El manejo preoperatorio busca asegurar puntos de mezcla de sangre venosa y arterial para mantener saturación de tratamiento_quirurgico_a1_peqoxígeno (SaO2) entre 75-85% y equilibrio entre circulación sitémica y pulmonar (QP/QS = 1). Esto se logra manteniendo el ductus abierto con prostaglandinaE1 IV y realizando una CIA o Rashkind percutáneo con catéter balón vía umbilical / femoral con control de ECOcardio.

La cirugía reparadora anatómica tipo Jatene se lleva a cabo de forma tratamiento_quirurgico_a4_peqelectiva entre los días 4-14º de vida, antes de que disminuyan las resistencias vasculares pulmonares y se pierda la “preparación” del VI. La cirugía que se realiza con circulación extracorpórea consiste en seccionar la aorta y la pulmonar que nacen del ventrículo equivocado y llevar las arterias coronarias (las que irrigan propiamente al corazón) a la neoaorta que ya sale del ventrículo izquierdo.

La mayoría de los pacientes tras la cirugía quedarán asintomáticos y sin medicación, pero necesitarán revisiones cardiológicas de por vida, ya que un pequeño porcentaje podrán sufrir lesiones residuales o secuelas futuras.

b) Reparación durante la lactancia, la Tetralogía de Fallot (TOF):

Es la CC cianótica más frecuente, supone casi el 10% de todas las formas de cardiopatía congénita. Consiste en la presencia de una comunicación interventricular (CIV) infracristal, obstrucción a la vía de salida del ventrículo derecho (EP), acabalgamiento de la aorta sobre el defecto septal e hipertrofia del ventrículo derecho (Tetralogía). Un 10% asocian comunicación interauricular (CIA) y se llaman Pentalogía de Fallot. Produce cianosis progresiva, menos llamativa que en la TGA al nacimiento. Puede haber crisis hipóxicas por espasmo infundibular, más frecuentes a partir del 2º mes de vida. La cirugía reparadora está indicada en cualquier edad, incluso neonatal, si hay síntomas: SaO2 mantenida en reposo < de 80-85% o puntual < de 65%. De forma electiva entre 3º y 9º mes de vida. Sin tratamiento quirúrgico, casi el 50% de los pacientes han fallecido antes de cumplir un año. La cirugía se realiza con circulación extracorpórea, y consiste en el cierre de la CIV con parche y resolución de la EP (CP, resección infundibular, parche transanular, ampliación de tronco y/o ramas, conducto VD-AP en casos complejos…). Tras la operación, una inmensa mayoría de los enfermos alcanzan la vida adulta casi asintomáticos, si bien también necesitarán revisiones cardiológicas permanentes al estimarse que entre un 25 y un 30% de los pacientes precisarán tratamiento quirúrgico o hemodinámica de la insuficiencia pulmonar residual.

c) Reparación durante la infancia, la comunicación interauricular (CIA):

tratamiento_quirurgico_c1_peqEs una cardiopatía congénita frecuente (10%). Consiste en el defecto en la continuidad del tabique interauricular a nivel de la fosa oval. Cursa con hiperaflujo pulmonar (cortocircuito Izquierda->Derecha de sangre a nivel intracardíaco). La prevalencia es casi doble en mujeres. Se asocia a otras muchas CC, en algunas es imprescindible para la supervivencia inicial: síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, drenaje venoso pulmonar anómalo total… Produce escasa sintomatología en la primera década (infecciones respiratorias frecuentes, disnea si gran cortocircuito). Raramente retraso pónderoestatural. Hay cierres espontáneos en los primeros años de vida, pero menos que en la CIV. Sin corrección, la mortalidad estimada es del 25% por insuficiencia cardíaca, Eisenmenger, embolia,…a partir de la 3ª década de la vida.
El cierre está indicado si el Qp/Qs es > de 1.5, o el defecto es mayor de unos 8 mm de diámetro.

tratamiento_quirurgico_c2_peqEn la CIA tipo ostium secundum (la más frecuente), el tratamiento de elección actual es el cierre con dispositivo de inserción percutánea mediante cardiología intervencionista (Amplatzer…), si tiene borde de inserción suficiente y es < de 25 mm de diámetro.

Electivamente se realiza antes de la escolarización, pero si se opta por el cierre percutáneo, se retrasa para disminuir la morbilidad vascular.

Los pacientes operados en edad infantil, tras revisión favorable unos meses después de la cirugía se consideran curados.

EQUIPO MÉDICO

Dr. Gutiérrez-Larraya Aguado, Federico Jefe de equipo
Más información

DrLarraya
  • Doctor en Medicina.
  • Especialista en Cardiología Pediátrica
  • Profesor Asociado de Pediatría, Universidad Autónoma de Madrid.
  • Jefe de Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Ruber Internacional y del Hospital Universitario La Paz, Madrid.
  • Fellow American Society for Cardiac Angiography and Interventions.
  • Máster en Dirección de Organizaciones Sanitarias. ESADE.
  • Máster en Dirección y Gestión de Servicios de Salud. Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social.
  • Miembro de las principales Sociedades Profesionales Internacionales y Nacionales.
  • Numerosas publicaciones, comunicaciones, conferencias y libros de la especialidad, nacionales e internacionales.
  • Editor de Revistas de la especialidad, nacionales e internacionales.
  • Director de Instalaciones de Rayos X con fines diagnósticos.
  • Investigador en Proyectos con financiación pública y privada relativos a la especialidad.
  • Responsable cardiológico de la ONG Fundación Adelias. España
  • Numerosos premios relativos a la Especialidad.
  • Variados cargos administrativos a nivel de gestión, en las diversas instituciones sanitarias locales, de la comunidad y nacionales.
  • Miembro de comisiones de mortalidad.
  • Presidente Comisión Permanente de Dirección del Hospital Infantil La Paz.
  • Asesor de la Consejería de Sanidad la CAM.
  • Miembro de Plataformas de Innovación.
  • Secretario Grupo de Trabajo de Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas.
CARTERA DE SERVICIOS

CARDIOLOGIA DEPORTIVA

Hacer deporte es bueno para todos, alarga la vida a personas sanas y personas enfermas. Ha demostrado una reducción en el número de infartos y de ictus y, además tiene un impacto positivo, tanto psicológico como físico.

Pero el deporte debe hacerse de forma segura. Todas las personas que realizan ejercicio deben realizarse un mínimo chequeo médico que permita, razonablemente, excluir problemas cardiológicos existentes o potenciales.

La Unidad de Cardiología Deportiva del Ruber Internacional dispone de los medios humanos, con cardiólogos de adultos y pediátricos, y de equipamiento (ECG de 12 derivaciones, registro electrocardiográfico tipo Holter, registro electrocardiográfico de un mes, sistemas de monitorización ambulante de tensión arterial, ecocardiografía de todos los niveles, ergometría convencional, ergoespirometría (ergometría con gases) tanto en tapiz como en cicloergómetro, determinación de lactato sanguíneo, resonancia magnética cardíaca, laboratorio completo… que permite un adecuada evaluación y una personalización de la situación y de las recomendaciones.

La evaluación y las pruebas son realizadas e interpretadas por cardiólogos experimentados y amantes del deporte, con la ventaja de que, si se detecta una anomalía, el hospital dispone de todos los recursos in situ para gestionar la misma convenientemente.

Para pedir cita puede hacerlo vía web o llamando en horario laboral habitual a los teléfonos 91 387 53 75 o 91 387 51 62.